segunda-feira, 15 de novembro de 2010

Cambiando la mirada

Mientras hacía la divulgación del Proyecto AVA Marandú en las escuelas de las comunidades indígenas en Argentina pude conocer la realidad y la cultura de los indios guaraníes que viven allí. La pobreza, la desnutrición y la exclusión social, así como en las aldeas de Brasil, son algunos de los problemas que enfrentan los guaraníes argentinos. Gente que tuvo que adaptarse a la urbanización y al idioma hablado por los colonizadores. Sin embargo, algunos elementos de la cultura fueron conservados, tales como la lengua guaraní, el contacto con la naturaleza, los platos típicos y la celebración de los rituales.

Otro punto interesante es la forma como se establecieron las escuelas en las aldeas. Los profesores de estos estudiantes no hablan guaraní, pero en la actualidad hay asistentes de los profesores, que son jóvenes de la propia aldea. No reciben entrenamiento pero ya son alfabetizados y en su mayoría sólo terminaron la primaria (hasta séptimo año). Ahora estos guerreros y guerreras de la paz se convirtieron en una especie de mediadores entre los profesores y estudiantes, ya que los niños de los primeros años no saben hablar castellano. "Los asistentes son los verdaderos maestros. Para nosotros es muy difícil alfabetizar a un niño que no habla castellano. Por lo tanto, en los primeros años de enseñanza la presencia del ayudante es fundamental", explica el profesor José Javier Rodas, de la escuela de la aldea Fortín Mbororé, ubicada en la ciudad de Puerto Iguazú, Provincia de Misiones.

Actualmente esta provincia argentina cuenta con 85 aldeas y 23 escuelas bilingües (castellano y guaraní). Algunas como la Fortín Mbororé, tiene más de 300 estudiantes. De algún modo todas reciben ayuda del proyecto Araucaria XXI, que desarrolla actividades financiadas por una organización. Los proyectos de Araucaria XXI son coordinados por la maestra Ángela Sánchez, que es una autoridad en el tema. Ángela fue profesora por más de 30 años en las escuelas bilingües de las comunidades indígenas. "Cuando empecé a enseñar a los indios, por los años de 1980, estas escuelas todavía se consideraban clandestinas por el gobierno argentino", cuenta la "maestra de los indios”, como se la conoce en Iguazú. Esta pionera hizo de su trabajo un propósito de vida. Respetado por los blancos y los indios, Ángela es un ejemplo de lucha por los derechos humanos y especialmente el derecho a la educación de los pueblos indígenas en Argentina. Es paraguaya pero hizo fama en tierras argentinas y a pesar de sus problemas de salud sigue cuidado de todo muy de cerca. Aunque delegue los trabajos a los jóvenes que trabajan con ella, siempre acompaña todos los detalles de las actividades. Todo esto lo hace por amor a la tarea de luchar contra la exclusión social sufrida año tras año por los indígenas.

Yo estuve con Ángela y su equipo durante una semana, pasando por las comunidades indígenas. Y fue emocionante ver la dedicación de esa gente que hace un gran esfuerzo para mejorar la vida de los indios guaraníes. Los pocos días con los indígenas cambió mi forma de mirarlos y empecé a verlos, a asimilar su cultura y su realidad bajo otra perspectiva. También pude comprender la realidad de pobreza y los conflictos culturales provocados por la "civilización".

Nenhum comentário:

Postar um comentário